The Whispered World es una aventura gráfica de 2009 desarrollada por Daedalic, los creadores de la genial saga Deponia. En esta ocasión debemos salvar al mundo de una enigmática amenaza.

Una historia olvidable

Lo más flojo de The Whispered World es su historia. Ambientada en un mundo fantástico, controlamos a Sadwick, que encarna el cliché de payaso deprimido. De hecho su nombre es un juego de palabras (Sad y wick) que significa algo así como “Mecha de vela triste”. Formamos parte de un circo ambulante formado por Ben, el hermano mayor de Sadwick, presumido, enérgico y muy hostil con su hermano pequeño; y el abuelo Antonius, senil, despistado y medio sordo. Sadwick, por su parte es un mustio sin gracia, cuyas tareas suelen ser limpiar y recoger a pesar de ser el payaso.

La aventura comienza por casualidad. Al explorar una zona cercana a donde está acampado el circo, encontramos a Bobby, un mensajero del rey que dice poseer “La Piedra del Susurro”, un artefacto que debe llevar al monarca para evitar la destrucción del mundo. El problema es que Bobby no se quiere mover de allí por miedo a los asgiles, una raza hostil que le persigue. Por ello nos encarga a nosotros la tarea. A lo que Sadwick acepta a regañadientes porque tiene pesadillas recurrentes donde se le acusa de ser el culpable del fin del mundo.

A pesar de que el juego trata de la urgencia de “salvar el mundo”, la sensación es que la historia avanza muy lenta. Como si la desidia del protagonista fuera la que mueve la trama. Quizás esté bien tirada la idea de poner una responsabilidad tan grande en manos de un personaje tremendamente apático, pero no termina de funcionar. Durante la mayor parte del juego no tienes la sensación de estar cumpliendo una misión tan importante. No hay que negar que el juego tiene momentos divertidos, algunos chistes y personajes entrañables, pero por otra parte resulta demasiado melancólico. Es una mezcla de humor y drama existencial que hace que te resulte muy difícil empatizar con el protagonista.



Nuestro colega Spot, lo mejor a nivel jugable

Sin duda alguna, lo más divertido de The Whispered World es nuestro compañero Spot. Una oruga que tiene la habilidad de adoptar diferentes formas y que será imprescindible para resolver muchas situaciones. Spot no habla, pero nos da soluciones. Lo que hace interesante su mecánica es que no tiene todas las transformaciones desde el principio, las vamos consiguiendo a lo largo del juego de formas más o menos descabelladas, y no siempre con el beneplácito de Spot. Así, nuestro amigo puede transformarse en un globo, en una oruga de fuego, dividirse en cinco partes o convertirse en una hoja de papel. Podemos transformar s Spot en cualquier momento y utilizarlo como si fuera un objeto más del inventario. Esto nos da una capa más de jugabilidad y se sale del clásico compañero de aventuras gráficas donde tenemos que mantener conversaciones para que haga cosas.

En cuanto a las mecánicas del juego son muy parecidas a otros juegos. Las acciones se despliegan al seleccionar algún objeto con un menu circular en el que aparecen tres iconos: un ojo, una boca y una mano, muy parecido a The Curse of Monkey Island. El control es un poco tosco en el sentido de que hay que dejar pulsado el botón un segundo para que se despliegue. Aunque no es demasiado grave y enseguida te acostumbras.



Una dificultad bastante elevada

Es de agradecer que una aventura gráfica relativamente moderna suponga un desafío. El juego tiene una dificultad por encima de la media y hay momentos en los que realmente te sientes perdido. Pero es una virtud en un momento en el que los juegos te guían de la mano para ir a cualquier lado e incluso te ofrecen la solución si tardas mucho en avanzar. The Whispered World respeta la inteligencia del jugador. No es el mejor juego para iniciarse en el género, pero sí puede resultar atractivo para un jugador avanzado.

Los gráficos sí dan la talla

El apartado gráfico es el savavidas de The Whispered World. Su estilo visual de dibujos animados hechos a mano es lo que lo mantienen a flote. Exceptuando algunas cinemáticas que flojean un poco, el aspecto del juego es impecable y extremadamente detallado.

Resulta curioso que el juego tiene formato 4:3, cuando en su fecha de lanzamiento ya estaban estandarizadas las pantallas de 16:9. Así que para jugarlo actualmente hay que hacerlo con las barras negras a los lados de la pantalla. El motivo está en que se desarrolló en el periodo de transición de unas pantallas a otras. El juego comenzó a programarse en 2004 con el motor gráfico Visionare Studio, que tenía la resolución limitada a las proporciones 4:3. Para su fecha de estreno en 2009, el estándar de pantallas ya había cambiado y no se sustituyó el motor durante el desarrollo porque hubiera sido inviable económicamente.