The Interactive Adventures of Dog Mendonça & Pizza Boy es una aventura gráfica desarrollada por OKAM Studio y lanzada en 2016.

“¿Recuerdas esas historias de monstruos que escuchabas de niño? Bueno, todas esas historias eran ciertas. Y todos viven aquí mismo, en esta ciudad olvidada por Dios… Lisboa, Portugal.” Con esta contundente declaración de intenciones comienza The Interactive Adventures of Dog Mendoça & Pizza Boy, una aventura gráfica en la que formamos parte de una agencia de detectives de casos paranormales. El grupo está formado por Dog Mendoça, hombre lobo y jefe de la agencia; Pazuul, un demonio de 6000 años atrapado en el cuerpo de una niña; Gárgola, una cabeza de idem que habla; y Eurico, aka Pizza Boy, que protagoniza el juego como aprendiz de detective.



Basado en el cómic

Este título está basado en el propio cómic de Dog Mendonça & Pizza Boy, que plantea un universo donde los monstruos y los espíritus existen, pero no a la vista de todos. La historia se basa en la premisa de que monstruos y humanos convivieron pacíficamente en el pasado, pero su coexistencia se volvió violenta y tuvieron que llegar a un acuerdo conocido como “El Código”. El trato obligó a los monstruos a mantenerse ocultos en la sociedad para mantener la paz, provocando que la humanidad los olvidase y los acabase considerando como un mito. La labor de la agencia de Dog Mendonça es investigar los casos donde se haya roto El Código con el fin de evitar que la sociedad entre en pánico al revelar que las leyendas eran ciertas.

El argumento con el que arranca la historia es prometedor, pero el juego se viene abajo en los primeros minutos. A pesar de que los escenarios están llenos de detalles, el juego se siente vacío en cuanto a elementos interactivos. Hasta el punto que nos encontramos con personajes en primer plano con los que no podemos hablar ni interactuar de ninguna manera. Lo habitual en aventuras gráficas de este tipo es que los escenarios sean más o menos ricos en elementos con los que el protagonista pueda relacionarse de alguna forma, aunque no formen parte de ningún puzle. Por ejemplo, un cuadro en una pared que solo podemos observar, y cuyo diálogo al mirarlo funciona para ambientar y aumentar la inmersión en el juego. The Interactive Adventures of Dog Mendonça & Pizza Boy carece de este tipo de detalles, haciendo que se sienta que se ha desaprovechado un apartado artístico excepcional con una ambientación y unas mecánicas bastante mediocres. Es difícil sumergirse en su mundo porque, fuera de los puzles, hay poco que hacer.



Dificultad demasiado baja

Como recogemos muy pocos objetos en nuestro inventario y casi todos los elementos del escenario con los que podemos interactuar forman parte de un puzle, la resolución de los mismos se vuelve bastante evidente. Y aquí entra otro de los problemas de este juego: la dificultad es muy baja, a veces se siente más como una película interactiva que como un reto, aunque pensándolo bien, quizás el título del juego ya nos daba alguna pista sobre esto.

El juego intenta darnos una mecánica de interrogatorio que casa muy bien con el rol de los protagonistas, pero que no termina de funcionar del todo. En algunas conversaciones tenemos que sacar información a un personaje mediante opciones de dialogo que consisten en empatizar, confrontar o provocar. Según con quien hablemos o sobre qué le preguntemos funcionará una opción u otras. El sistema funciona con cierta lógica en la que nos tenemos que fijar en la actitud del interrogado para elegir el enfoque correcto. El caso es que esta mecánica no penaliza el error, así que simplemente podremos volver a empezar hasta dar con la tecla correcta. Los primeros interrogatorios pueden resultar entretenidos por la novedad, pero cuando llevas unos cuantos se vuelven algo tediosos porque no suponen ningún desafío.



Un sistema de control mejorable

El control presenta algunos problemas. Pizza Boy se mueve con cierta lentitud y carecemos de un sistema de doble click que acelere al personaje o nos permita cambiar de escenario instantáneamente, lo que se traduce en caminatas más largas de lo que cabría esperar en un título tan moderno.

Por otra parte tenemos el sistema de inventario, al que no tenemos acceso rápido con una tecla del ratón, sino que tenemos que pulsar el icono en pantalla o usar el teclado. Además la forma de utilizar los objetos requiere mantenerlos pulsados desde el inventario y arrastrarlos afuera hasta el lugar donde queramos utilizarlo. Funciona, pero no es el sistema más cómodo del mundo y es algo difícil de entender teniendo en cuenta la cantidad de aventuras gráficas con sistemas mejores que podrían haberse imitado.

El estilo artístico, lo mejor del juego

Sin ninguna duda, si hay algo algún motivo por el que pudiera recomendar The Interactive Adventures of Dog Mendonça & Pizza Boy es por su aparatado artístico. No conocía los cómics pero he podido comprobar que la estética del juego es totalmente fiel a la obra original, incluso hace uso de las viñetas en las cinemáticas para evocar su origen. Los diseños de personajes y los escenarios son espectaculares, de lo mejor que he visto en cuanto a ilustración en un videojuego. A esto hay que sumarle que está lleno de referencias a la cultura popular de los 80 y los 90. Si te fijas bien podrás encontrar guiños a Regreso al Futuro, Street Figther, Gremlins, Punch Out y el cine de terror clásico, entre otros. Es una lástima que el resto del juego no acompañe al mismo nivel.