Planet of Lana es un juego de plataformas y puzles de aspecto moderno y con una potente narrativa visual, pero claramente inspirado en clásicos de los 80 y 90.

Sus controles recuerdan muchísimo a los primeros Prince of Persia, y su apartado artístico evoca los gráficos minimalistas de Another World, con el que también guarda cierto paralelismo en su filosofía de juego. Planet of Lana está desarrollado por Whisfully Sudios y fue lanzado en 2023 para PC, Xbox Series X/S y Xbox One. Aunque posteriormente salió también para Playstation 4, Playstation 5 y Nintendo Switch.

En las cinemáticas se añaden las barras negras para crear un efecto cinematográfico.



Sobreviviendo a la invasión

Planet of Lana es una historia de supervivencia en la que encarnamos a la propia Lana. Tras una introducción jugable que sirve como tutorial, seremos testigos de cómo el planeta es invadido por unas criaturas robóticas que secuestran a nuestra hermana. A partir de aquí partiremos en su búsqueda, esquivando todos los peligros que nos encontremos en el camino. Y es que la premisa del juego es que somos completamente vulnerables.

Lana no es una guerrera ni una heroína, solo es una chica que estaba jugando con su hermana cuando llegaron los invasores. No dispone de medios propios para atacar ni defenderse, más allá de algunos momentos puntuales donde podremos utilizar el entorno para eliminar a nuestros enemigos. Así que nuestra arma será el sigilo y el ingenio. Tendremos que escondernos y avanzar cuando los enemigos aparten la mirada. Ser descubiertos supone morir prácticamente al instante, así que dejarnos ver es un lujo que solo podremos permitirnos en momentos muy puntuales.



Mecánicas de juego cooperativas

No estaremos solos en esta aventura, nos acompaña Mui, una especie de gato que nos sigue a todas partes y al que podemos dar órdenes sencillas. Mui será imprescindible para avanzar por los escenarios. Puede saltar a lugares inaccesibles para nosotros y entrar por diminutos recovecos, así como interactuar con algunos elementos del entorno. Esta mecánica cooperativa es una parte central del juego, ya que necesitaremos a nuestro pequeño compañero para resolver la mayoría de puzles que nos encontremos. Y es que casi todo funciona como un puzle en Planet of Lana, incluso los encuentros con los enemigos requerirán un orden concreto de acciones para poder sortearlos.

Plataformas y puzles

Planet of Lana es más una experiencia que un reto. Los puzles pesan bastante más que el plataformeo, por lo que es un juego que premia más la pausa y la resolución de problemas que la habilidad. De hecho, morir no tiene penalización. Si somos atacados por un enemigo o caemos por un precipicio reviviremos al instante anterior a nuestra muerte porque el juego busca priorizar la narrativa. Así que tampoco hay vidas, no hay un límite de veces que podemos morir. Los puzles son relativamente sencillos. Podemos quedarnos atascados puntualmente, pero la premisa del juego es que te sumerjas en su atmósfera, así que no hay muchas situaciones que te obliguen a un ensayo y error constante que te pueda sacar de la inmersión.

Al estilo de juegos como Limbo, no tiene fases tradicionales. Se podría decir que hay fases diferenciadas, pero no hay una numeración ni una pantalla de carga ni un título que indique en cuál nos encontramos. El juego está planteado como un camino lineal donde el paisaje va cambiando de manera natural mientras avanzamos. Tan pronto estamos cerca de mar que nos adentramos en una selva. Se puede distinguir que estamos en fases diferentes porque el escenario y las mecánicas de los puzles cambian, pero la transición está integrada de forma orgánica para no romper la sensación de viaje.

Lana debe avanzar sin ser vista por las máquinas.



Narrativa completamente visual y sonora

La ambientación es el punto más fuerte del juego. A pesar de que su jugabilidad es completamente bidimensional, sus gráficos en 2.5D nos dan una impresión de profundidad que hace que en ocasiones se nos olvide que estamos ante un juego de plataformas de scroll lateral. Podemos quedarnos embobados con los fondos de los escenarios en lugar de centrar nuestra vista en el personaje. De hecho, la propia Lana gira en ocasiones la cabeza para ver el paisaje, como si lo admirara al mismo tiempo que nosotros. Es un pequeño detalle que llama la atención, por que en este género los personajes suelen actuar con bastante indiferencia con el entorno, a no ser que sea un evento central de la historia. Aquí vemos como Lana presta una curiosidad natural a cosas que no afectan al argumento del juego.

Su estilo artístico está inspirado en las películas del Estudio Ghibli, pero con un estilo particular que parece estar pintado con acuarela. Los diseños de los personajes son minimalistas, hechos de colores planos con ausencia de líneas de dibujo y escasos detalles. Hay una clara diferenciación entre el entorno y los enemigos, que están diseñados con colores oscuros para que los reconozcamos de forma intuitiva nada más verlos. La fuerza visual de Planet of Lana le permite contarnos una historia sin necesidad de diálogos. No hay una sola línea de texto en todo el juego. Los únicos diálogos que escuchamos son los de las hermanas llamándose por sus nombres al principio del juego y los sonidos que producen las máquinas para comunicarse. Y a pesar de la ausencia de palabras podemos ser conscientes de lo que ocurre.

La música no solo acompaña, también se utiliza como elemento narrativo y emocional, cambiando de melodías ambientales a música de tensión cuando nos acecha un enemigo. Su banda sonora fue grabada nada menos que por la Orquesta del Festival Budapest, lo que eleva las dimensiones cinematográficas del juego. Pero también es un elemento dentro de las mecánicas. Las notas musicales forman parte de algunos puzles en los que tendremos que tocarlas en un determinado orden para resolverlos.