En 2022, tras trece años de sequía de la saga, llegó Return to Monkey Island. Un título que continúa las aventuras de Guybrush Threepwood con gráficos y controles modernizados.

Return to Monkey Island comienza justo después de Monkey Island 2, omitiendo la tercera y la cuarta entrega. No es una decisión casual ni creativa. Esta nueva entrega supone el regreso de Ron Gilbert a la saga. Gilbert es el creador de Monkey Island, pero abandonó Lucas Arts tras la segunda entrega. Al no ser el dueño de los derechos, se continuaron desarrollando título sin él. Tras su vuelta decidió continuar la historia donde él la dejó, pero respetando todo el trabajo posterior y manteniéndolo en el canon. Prueba de ello es la inclusión de Murray, la calavera parlante que apareció por primera vez en The Curse of Monkey Island, el primer título tras su salida del estudio.

El juego está desarrollado por Terrible Toybox, estudio fundado por el mismo Ron gilbert, con la colaboración de Lucasfilms Games, la dueña de los derechos.



La vuelta a los orígenes

Nada más empezar, controlamos a Guybrush niño en el parque de atracciones donde termina Monkey Island 2. Pero enseguida hay un pequeño giro que no voy a desvelar para no estropearte la sorpresa. El caso es que en esta nueva historia debemos volver a buscar el Secreto de Monkey Island que Guybrush nunca encontró en el juego original.

Return to Monkey Island es un viaje nostálgico al pasado. La vuelta al “Secreto de Monkey island” como leit motiv de la aventura es una declaración de intenciones de lo que vamos a encontrar en el juego. No por nada volvemos a la Isla Melee, punto de partida de la primera entrega y en el que nos encontraremos localizaciones y personajes del primer título. El juego está lleno de referencias a la saga, las cuales utiliza como forma de autoparodia. Ya no tendremos que volver al combate con espadas, pero sí encontraremos algunas escenas donde se le hace un guiño. Ocurre lo mismo con alguna otra mecánica, en las que el juego parece que va repetir el esquema de puzles antiguos, para luego mostrarte que solo era una referencia y el puzle tiene que resolverse de otra manera. Está montado de una forma muy inteligente para decirle al jugador nostálgico: ¡mira! esto es lo que te gustaba de los primeros juegos, pero repetir lo mismo sería aburrido, solo lo hemos puesto para hacerte sonreír.

A pesar de que Return to Monkey Island tira mucho de nostalgia, está pensado para que puedas engancharte a la saga aunque no hayas jugado a ningún título. Aunque es recomendable haber jugado al menos a los dos primeros si quieres sacarle todo el jugo a la historia y que muchos chascarrillos te resulten familiares. Incluso está adaptado a gente que nunca haya jugado una aventura gráfica antes. Emulando a Monkey Island 2 y 3, tiene dos modos de dificultad, uno de ellos con los puzles simplificados como modo de acceso amigable para jugadores primerizos. No hace falta decir que, si eres un jugador experimentado, lo recomendable es ir directamente al modo difícil.

Inventario de Return to Monkey Island



Controles y dificultad

Los controles están simplificados al máximo. La selección de acciones se limita a los dos botones del ratón. Al poner el cursor sobre un objeto aparecerán acciones contextuales según el botón de ratón que pulsemos. Generalmente el botón izquierdo se utiliza para acciones como mirar o examinar, mientras que el derecho se suele utilizar para acciones como coger, usar, empujar, etc. Inevitablemente, el control tan simplificado reduce la dificultad del juego porque elimina muchas acciones posibles, guiando indirectamente al jugador a realizar las acciones correctas. Tanto es así que las combinaciones de objetos del inventario también disponen de “asistencia”. No es que te indiquen qué objetos hay que combinar, pero si agarramos un artículo y lo vamos pasando por encima del resto, nos aparecerá un símbolo de prohibido que indica que no son combinables. Una ayuda que se siente excesiva si venías buscando un desafío complejo.

Una de las novedades, es que disponemos de un libro de pistas. Está integrado en el juego como un artículo en nuestro inventario y sirve para revelarnos qué debemos hacer cuando nos quedamos atascados. Esta decisión resulta un poco decepcionante. En primer lugar porque no es un juego especialmente difícil. Si has jugado a títulos anteriores los puzles no te resultarán especialmente complicados. Y en segundo, porque puede hacer perder la experiencia propia del género, que es la de quedarse atascado hasta que consigues dar con la tecla correcta. Ese momento de satisfacción al resolver un puzle solo llega cuando experimentas la frustración de estar mucho tiempo sin saber qué hay que hacer. Es cierto que no es obligatorio usar el libro de pistas, pero la tentación está ahí y puede arruinar la experiencia, convirtiendo el juego en un paseo en lugar del reto que se espera en este género.

Lo que sí se agradece de verdad es la fluidez que tiene el juego gracias a las teclas de acceso rápido. Podemos acceder instantáneamente al inventario, pero sobre todo, al mapa. Si queremos cambiar de isla no tenemos que ir físicamente al barco, sino que podemos ir directamente al mapa evitando las caminatas innecesarias y cambiando de localización en escasos segundos. Y hablando de caminatas, Return to Monkey Island tiene implementado un sistema de doble click que acelera a Guybrush, lo que resulta muy útil para desplazarse rápidamente por los escenarios. Es cierto que ver a nuestro protagonista moverse a tanta velocidad puede resultar antinatural y sacarnos de la inmersión, pero cuando un puzle se te resiste y llevas un rato dando vueltas, esa rapidez de movimiento es más que bienvenida.



La polémica con el estilo artístico

El apartado artístico de Return to Monkey Island generó bastante debate por su estética de papel recortado y figuras angulosas. Lo cierto es que la saga nunca ha sido consistente con su estilo visual. Los dos primeros títulos tuvieron un estilo pixel art, más por las limitaciones de la época que por decisión creativa. The Curse of Monkey Island propuso un cambio drástico estilo cartoon que también generó polémica en su momento. Y La Fuga de Monkey Island fue una aberración poligonal. A esto hay que sumarle los remaster de las dos primeras entregas, que modificaban el estilo visual de los originales. Sin contar Tales of Monkey Island que también tenía otra estética diferente. El resultado es que hay tantos estilos artísticos como títulos de Monkey Island, lo que nos deja sin un diseño canónico de los personajes y la puerta abierta al debate constante sobre cuál es el más adecuado.

Personalmente, quizás me hubiera gustado un estilo pixel art modernizado que hiciera referencia a las dos primeras entregas de Ron Gilbert. Pero reconozco que el estilo elegido es bonito y casa con el espíritu de la saga. No es algo que arruine la experiencia ni un motivo para descalificar el juego. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una saga que se originó más de 30 años atrás y marcó a una generación de jugadores. Competir con la nostalgia es una batalla perdida y más aun si hablamos de un género que estaba de moda pero actualmente está en un segundo plano. El tiempo nos dirá si Return to Monkey Island está a la altura de las primeras entregas, que figuran desde hace tiempo entre las mejores aventuras gráficas de la historia.