Townscaper es un city builder muy peculiar. Se trata de un sandbox sin dinero ni recursos donde debemos construir una ciudad con el único límite de nuestra imaginación.

Fue desarrollado por Oskar Stålberg y lanzado en 2021 por Raw Fury. La gracia de Townscaper está en su estética y en la posibilidad de concebir estructuras imposibles simplemente con el fin de disfrutar de la propia mecánica de construir. Sus gráficos están hechos con cell shading y el estilo de los edificios está basado en la arquitectura escandinava y en las ilustraciones infantiles de colores suaves. Los edificios emergen desde el agua, en referencia a los pueblos costeros nórdicos. Las animaciones de construcción remarcan el tono desenfadado del juego, con efectos que hacen parecer que los edificios brotan, como si crecieran de forma orgánica.

Construyendo una ciudad imposible

La construcción funciona de una forma muy simple y totalmente intuitiva. Solo hay que seleccionar la cuadrícula en la que queremos hacer que crezca el edificio. Lo llamativo de sus mecánicas es que podemos hacer crecer los edificios tanto en vertical como en horizontal. Si seleccionamos en los laterales de las estructuras podemos crear extensiones horizontales o pasarelas que van de un edificio a otro. En función de donde construyamos aparecerán detalles de forma automática: terrazas, bancos, jardines, arcos, plazas, torres, escaleras o tejados irán surgiendo conforme le demos forma a nuestra ciudad. Estas apariciones no son aleatorias, sino que responden a ciertos esquemas de construcción que iremos descubriendo sobre la marcha, ya que no hay instrucciones. De hecho, parte del atractivo de sus mecánicas es ir descubriendo estas combinaciones por nuestra cuenta. Al poco tiempo de empezar a jugar ya tendremos identificados los patrones y comenzaremos a crearlos de manera intencional.



Arquitectura caótica

Uno de los mayores aciertos del juego está en un detalle simple pero muy efectista. La parrilla del mapa no es una cuadrícula al uso, sino que está compuesta por formas irregulares que configuran una especie de mosaico. Los edificios imitan la forma de la retícula, así que su apariencia varía en función de la zona donde los construyamos. Esto nos da como resultado una ciudad de dibujos animados con líneas irregulares y edificios retorcidos. La simetría es una anomalía en Townscaper, es difícil crear dos edificios exactamente iguales. Todas las estructuras parecen amontonarse de forma caótica, pero de algún modo se puede percibir que todo forma parte de una misma línea estética. Hay una extraña armonía en todo el amasijo de estructuras que emerge sobre el agua.

Prohibido estresarse

Las mecánicas de construcción solo nos permiten construir bloques de forma individual. Dependiendo de lo que queramos construir, puede suponer un engorro. Pero esta condición está diseñada así a propósito. Townscaper nos ofrece una experiencia relajante donde solo hay que construir por el simple placer de ver crecer nuestra ciudad. El hecho de no poder construir bloques en masa está ligado a la filosofía del juego. Aquí no hay prisa por construir. No hay un calendario ni un contador de tiempo. No hay presupuestos que cumplir ni necesidades de inquilinos que cubrir. No hay prisa y el juego no te deja tenerla. Construye a tu ritmo y disfruta del camino. Además, la interfaz es totalmente limpia para que toda la pantalla esté dedicada únicamente a visualizar el mapa. El menú de opciones es desplegable, de forma que podemos ocultarlo para que no pueda haber ningún tipo de distracción.

Eso sí, el juego presenta un pequeño problema de control de cámara cuando construimos cerca de los bordes del mapa. Es como si la cámara chocase con el límite y no se pudiera girar con total libertad. Hay que buscar el zoom correcto que te permita mover la vista para visualizar bien lo que estás construyendo.

La parrilla del mapa es un mosaico irregular, lo que da lugar a una ciudad llena de asimetrías y líneas caóticas.



Un sandbox puro para lo bueno y para lo malo

La mayor fortaleza de Townscaper es también su punto más débil. El hecho de que sea un sandbox puro hace que sea muy accesible y agradable en las primeras horas, pero la falta de retos conlleva el riesgo de que pierdas el interés antes de tiempo. El incentivo en este tipo de juegos es comprobar si tu imaginación es capaz de poner a prueba los límites del juego. Si entiendes su filosofía y disfrutas de que la única recompensa sea visual, Towncaper es un excelente juego con el que puedes pasar horas. Si tu interés es la gestión, lo verás como “ese juego casual de las casitas”, te parecerá chulo pero no pasarás mucho tiempo con él.

Aparte, el juego es completamente aséptico en cuanto a su narrativa. No hay nada que te sitúe en su universo más allá de su estética. No hay ningún tipo de lore, ni siquiera hay habitantes que le den un poco de vida al escenario y disimule un poco la apariencia de ciudad artificial. Es verdad que el género es el que es y no se le puede pedir gestión ni una historia muy elaborada a un sandbox, pero siendo un city builder puede llevar a falsa expectativas.