Sam & Max: Hit the Road es una aventura gráfica de Lucas Arts lanzada en 1993. Está basada en el cómic de Steve Purcell, del que heredó su humor cínico y su estética cartoon.
Sam & Max: Hit the Road nos pone en la piel de los detectives privados antropomórficos más locos de los videojuegos. Sam, un perro vestido de traje, pone la contraparte cabal, mientras que Sam, autodefinido como un conejo hipercinético, carga con la parte humorística a base de comentarios corrosivos y una actitud irresponsable. El caso para el que nos contratan consiste en encontrar a un Big Foot que se ha escapado de un parque de atracciones donde lo tenían expuesto como una atracción más. Su búsqueda se extenderá a lo largo de Estados Unidos al estilo de una road movie que nos llevará a los monumentos y lugares turísticos más extravagantes del país. Sin duda, una de las mejores aventuras gráficas de la historia gracias a su humor y su apartado visual.

Una parodia de la Ruta 66
El juego está basado en el turismo de carretera norteamericano de los 60. Sam & Max: Hit the Road parodia las trampas para turistas de Estados Unidos. De hecho, casi todas las localizaciones corresponden a lugares turísticos inspirados en los sitios a los que Steve Purcell viajaba de pequeño con su familia. Así que el juego está plagado de lugares con temáticas horteras, monumentos basados en ser “el más grande del mundo” y puntos turísticos con temáticas absurdas. Incluso hay una parodia a las áreas de servicio de carretera, donde podemos visitar diferentes tiendas a lo largo del país y todas son idénticas, hasta el dependiente. Incluso el hecho de que nuestra tarea sea encontrar un Big Foot tiene cierta retranca, porque aunque en el juego son reales, es una referencia velada a los lugares que atraen turismo en base a supuestos avistamientos de la criatura.
Fue el primer título de Lucas Arts en cambiar la Interfaz de verbos por un sistema de acciones representadas por iconos, que además podemos seleccionar de dos formas: a través del inventario o pulsando el botón derecho hasta dar con el comando que queremos utilizar. Un sistema que se sigue sintiendo sorprendentemente cómodo e intuitivo. También hizo algo parecido con las conversaciones, donde ya no seleccionamos frases, sino iconos y objetos del inventario.

Surrealista y divertido a partes iguales
La bandera de Sam & Max: Hit the Road es el surrealismo, y la lleva con todas las consecuencias. El juego no solo está lleno de humor absurdo, sino que los puzles también beben de él. Para avanzar tendremos que cambiar nuestra forma de pensar porque aquí la lógica funciona como en los dibujos animados. La combinación más inesperada puede ser la correcta. La idea más loca es la que hace avanzar. Para hacernos una idea, nuestro compañero Max nos aparece como un item en el inventario y podemos utilizarlo, la mayoría de las veces de la forma mas anti-intuitiva posible. Esto hace que el juego tenga una dificultad algo elevada y que nos podamos quedar atascados hasta que se nos encienda la bombilla o demos con la solución por pura casualidad. Sin embargo, el uso del absurdo forma parte de la gracia de este título. Así que nada que objetar en este aspecto.
El expresionismo llevado al videojuego
Su apartado gráfico es de lo mejor del juego. Su estética es fiel al cómic, con perspectivas forzadas y líneas deformadas que hacen que todo se vea con aspecto caricaturesco, muy similar a Looney Toons. No hay paredes ni edificios rectos, la simetría apenas existe, los puntos de fuga son imposibles y las proporciones se salen de la lógica en muchos momentos. Este estilo trasmite una sensación de desequilibrio y locura que liga muy bien con el humor y la lógica del juego.




