El género tuvo su época dorada durante los años 90 y nos dejó una retahíla de títulos maravillosos. Las aventuras gráficas se fraguaron en PC, donde el ratón facilitaba los controles point & click, aunque con la llegada de la quinta generación de consolas también hubo algunos ports para ellas y títulos con controles de tanque que ya no fueron tan populares. Aquí os dejo un listado de mis favoritas, clasificadas por sagas.



Full Throttle


Full Throttle entra de dentro de la categoría de historias “serias” de Lucas Arts. Ambientada en un futuro donde los vehículos flotantes están sustituyendo a las ruedas y en la que Ben Throttle, el protagonista, es el líder de una banda de moteros que se resiste al cambio. El asesinato del presidente de la última fábrica de motocicletas dará comienzo a una historia donde Ben es acusado injustamente y debe probar su inocencia. Música rock y narrativa cinematográfica que no te puedes perder.



The Dig


Quizás sea la aventura más sobria y filosófica de Lucas Arts. Aquí no vamos a encontrar ni pizca del humor característico de la compañía. The Dig era una idea de Steven Spielberg pensada para ser un capítulo de Cuentos Asombrosos, pero acabó siendo un videojuego debido al alto presupuesto que requería filmarlo. La historia trata de un equipo de astronautas que es enviado a un asteroide para desviar su trayectoria, pero acaban descubriendo una antiguas ruinas extraterrestres. Resolver qué ocurrió en aquel mundo te llevará a una reflexión sobre la vida, la muerte y las consecuencias morales de tus actos. Casi nada.



Gabriel Knight


Gabriel Knight es una saga muy curiosa, porque cada una de sus entregas tiene un estilo visual diferente. La primera es pixel art, la segunda es full motion video y la tercera está hecha con gráficos pre-renderizados. Personalmente, la primera me parece la mejor. Tiene como protagonista a un escritor de medio pelo de Nueva Orleans que investiga un asesinato relacionado con el vudú para escribir su próxima novela. Su curiosidad le llevará a convertirse prácticamente en un detective. Estamos ante una aventura de tono serio donde los diálogos representan un papel más importante que en otros títulos, donde muchas veces lo importante es saber qué preguntar y a quién.


Broken Sword


Las aventuras de George Stobbart y Nicolle Collard se han prolongado durante cinco entregas, pero las realmente relevantes, si a clásicos nos referimos, son las dos primeras. Shadows of the Templars y The Smoking Mirror comparten estilo gráfico de película de animación y una trama de investigación con tintes mitológicos que nos hacen viajar por medio mundo. Dos auténticas joyas en las que corríamos el riesgo de morir en algunos puntos si cometíamos un error.



Simon the Sorcerer


Una saga que comenzó en 1993 y que ya parodiaba los cuentos clásicos antes de que Shrek llegase a los cines. Simon es irónico, ácido y egoísta, lo que lo convierte en un protagonista atípico pero muy divertido. Las dos primeras entregas son las buenas, especialmente la segunda. Simon the Sorcerer II: The Lion, the Wizard and the Wardrobe es una clara referencia a Las Crónicas de Narnia y mejora en todo a la primera entrega: mejores gráficos, puzles más complejos, un protagonista mucho más acido y doblaje completo. Las siguientes entregas ya no merecen tanto la pena, la saga se pasó al 3D y no terminó de levantar cabeza a pesar de que fueron lanzados tres títulos más.



Grim Fandango


Entornos 3D y aventuras gráficas no solían ser buena combinación, pero en Grim Fandango funcionaba. Su divertida visión del Mas Allá basado en el folclore mexicano era motivo suficiente para jugarlo. Una historia muy original donde éramos un empleado que trabajaba como La Muerte, con guadaña y todo. Es cierto que los controles tipo tanque eran algo engorrosos, especialmente cuando nos quedábamos atascados y teníamos que probar cosas al azar. Pero la versión remasterizada incluye controles point & click, así que ya no hay excusa para no incluirlo entre los mejores. Un juego divertido y emotivo a partes iguales.



The Longest Journey


Una aventura tardía que, a pesar de contener gráficos poligonales, no sucumbió a la moda de los controles de tanque. Gracias a eso tenemos un gran juego que mezcla ciencia ficción con fantasía. Una estudiante de arte que vive en un futuro distópico, descubre que existe un mundo paralelo donde existe la magia. Su capacidad para cruzar entre mundos es clave para salvarlos a ambos. Un juego muy largo con un interesante trasfondo filosófico al que podemos considerar como el último gran éxito de la época dorada de las aventuras gráficas. Lástima que su continuación “Dreamfall” de 2006 fue un juego mediocre basado en la acción y el sigilo.



Indiana Jones & the Fate of Atlantis


Uno de los grandes clásicos que nos hacía encarnar al Indiana Jones en una aventura inédita, ya que no estaba basada en ninguna película. DE hecho, llegó a ser considerad como la cuarta de al saga. Como su propio nombre anunciaba, debíamos buscar la Atlántida investigando pistas a lo largo del mundo. Lo más característico de este título es que nos permitía elegir el modo de juego. Teníamos la vía de la fuerza, la del ingenio y la cooperativa. Los puzles y la dificultad eran diferentes según el modo. La elección estaba un poco oculta, ya que estaba integrada en una conversación en un punto concreto del juego. Según la respuesta que diésemos estábamos eligiendo una vía diferente. Una vez elegido el modo no podíamos cambiarlo durante la partida, pero esto le daba un extra de re-jugabilidad que te permitía volver a disfrutar el juego con otra perspectiva.



Sam & Max: Hit the Road


La aventura más loca y desmadrada de Lucas Arts. Básicamente porque estaba basada en el cómic de Steve Purcell, que ya tenía de serie ese humor tan bestia que caracteriza al juego, al igual que su estética de dibujos animados con detalles grotescos y perspectivas forzadas. Los puzles van en consonancia con su humor, así que hay cosas que se salen un poco de la lógica habitual para ir a favor de las risas. Una historia de cine noir mezclada con una sátira de la sociedad estadounidense y humor cínico reflejado en los corrosivos comentarios de sus protagonistas. Lo único malo es que no evolucionó bien como saga. Tardó años en tener secuelas y no llegaron a la altura del original.


Maniac Mansion: Day of the Tentacle


La saga Maniac Mansion dejó un legado inigualable. Una primera entrega que utilizó por primera vez en motor Scumm y una segunda que es un absoluto clásico con tres protagonistas inadaptados, humor absurdo y viajes en el tiempo. La genialidad de este juego reside en sus mecánicas de puzles a través del tiempo. Debemos viajar al pasado para evitar que los tentáculos conquisten el mundo, pero cada uno de nuestros protagonistas termina en una línea temporal diferente. Podemos intercambiar objetos a través de la máquina del tiempo y lo que hagamos en el pasado repercutirá en el futuro, por lo que debemos pensar globalmente para resolver determinados puzles. Todo esto acompañado de un maravillosos estilo cartoon de líneas deformadas muy a lo Looney Toons.


Monkey Island


La saga Monkey Island representa el punto álgido de las aventuras gráficas clásicas. Las dos primeras entregas con estilo pixel art fueron geniales, un absoluto éxito de crítica y público. Su estilo humorístico marcó tendencia y fue el ejemplo donde miraron multitud de estudios para relealizar sus propias aventuras. Por su parte, la tercera entrega fue denostada en su momento por parte de algunos jugadores. Su estilo artístico no convenció a muchos fans de la saga y la ausencia de Ron Gilbert en su desarrollo sirvió como excusa para criticarla, creo que injustamente, de no tener el mismo humor que las anteriores. Pero The Curse of Monkey Island es una una aventura gráfica excepcional a la que el tiempo le ha hecho justicia.