En 1993, la compañía japonesa Irem quiso innovar en el universo de los beat’em up con una parodia basada en el beisbol que, si bien no le faltaba calidad, no se llegó a entender tan bien como se esperaba.


A pesar de que puede ser unos de los mejores beat’em up de los arcade clásicos, fue un auténtico fracaso comercial. Una contradicción llamativa que tiene ver con lo peculiar que era este título. En los 90, los juegos de peleas estaban protagonizados por tipos duros que luchaban contra bandas de aspecto peligroso, tipos musculosos, navajeros y delincuentes en general. Había excepciones con otras temáticas distintas, sí, pero esa era la tónica general, no por nada recibían el apelativo “Yo contra el barrio”. Ninja Baseball Bat Man no encajaba en los cánones tradicionales de los beat’em up: era extremadamente colorido, tenía protagonistas atípicos y estaba basado en un universo absolutamente surrealista.

Demasiado raro, pero muy divertido

Antes de que te hagas la pregunta, “Bat Man” no tenía nada que ver con el hombre murciélago, sino con los bateadores de beisbol. Siempre me quedará la duda de si usaron ese término de manera intencionada para llamar la atención así como quien no quiera la cosa. El caso es que su historia se basaba en cuatro jugadores de beisbol ninjas que debían recuperar unos artículos robados del Salón de la fama del Beisbol. La mezcla de ninja y beisbol ya suena rara de por sí, pero eso es porque aun no hemos entrado a ver a los enemigos, que consisten en todo tipo de artefactos antropomórficos como como bolas y guantes de beisbol, coches, aviones o incluso máquinas tragaperras. El juego es una bizarrada de cuidado tan difícil de explicar que le pasó factura a la hora de comercializarlo. El equipo de marketing no supo como venderlo y acabó siendo un fiasco en occidente, principalmente en Europa, donde ver esta máquina en algún salón arcade debió ser como encontrarse con un unicornio de camino a casa. Sin embargo, años más tarde, con la popularización de internet y de los emuladores el juego fue descubierto en occidente y empezó a ser un considerado un clásico de culto. Bien merecido, añado.

Como es habitual tenemos a un grupo de luchadores con diferentes características: Jose, el equilibrado; Ryno, rápido pero con corto alcance, Roger, el personaje tanque y Straw, con un ataque con mayor alcance que el resto. Aunque en Japón hay afición por el beisbol y tienen su propia liga, los nombres de los personajes están inspirados en jugadores de la MLB norteamericana: José Canseco, Ryne Sandberg, Roger Clemens y Daryl Strawberry. Pero solo es un guiño, no comparten apariencia ni características con los jugadores reales.

Su estética, el verdadero motivo para jugarlo

Su jugabilidad es buena pero no destaca por nada especialmente original. Tiene prácticamente las misma mecánicas que el resto de juegos de su época: combos, embestidas, agarres y algo un poco menos habitual: golpeo a enemigos derribados. Eso sí, el control se siente muy fluido y el gameplay es bastante ágil y espectacular para un juego de los 90. Pero el mayor atractivo de Ninja Baseball Bat Man no son sus mecánicas, sino su estética. El juego no deja de sorprenderte a cada rato con enemigos más raros que un perro verde. Basta decir que el primer jefe final es un avión humanoide que camina sobre su tren de aterrizaje trasero. Y para rizar el rizo, el combate se produce dentro de otro avión. Si esto no te da curiosidad jugarlo, yo ya no sé.

En cuanto a items no tiene nada demasiado destacable. Hay objetos que podemos utilizar como arma; pelotas de beisbol, dinamita y algún que otro artefacto arrojadizo. Y por supuesto, los clásicos items de comida para recuperar vida.