En 1996 llegó a nuestros PC’s un nuevo título de Bullfrog. Un juego de estrategia y acción con vista cenital ambientado en una distopía ciberpunk. Un cóctel explosivo llamado Syndicate Wars.



Syndicate Wars es la secuela de Syndicate (1993). Un juego de estrategia en tiempo real, pero lejos del estilo de construcción de bases que caracterizaba a juegos como Warcraft. En concreto, pertenece a un tipo de estrategia conocido por el rimbombante término «Squad Based Tactical Shooter». O en cristiano: encarnamos a un grupo de cuatro personajes que se controlan con el ratón. Es básicamente un juego de estrategia con controles de hack & slash: botón izquierdo para moverse, botón derecho para atacar.


Una distopía sin lugar para héroes

Syndicate Wars no es una historia de buenos contra malos, sino la lucha de dos facciones que se disputan el poder. En su distopía ciberpunk, el mundo está dominado por la empresa Eurocorp gracias al control mental de la población. Ese control se ejerce gracias al chip Utopía, un chip implantado en los ciudadanos que les hace ver un mundo ideal donde, en realidad, solo hay pobreza, suciedad y muerte. En frente tienen a la Iglesia de la Nueva Era, una organización religiosa tecnológica que busca liberar a la población de control de Eurocorp. Un fin aparentemente noble, si no fuera porque este grupo de tecno fanáticos solo quiere acabar con el totalitarismo corporativo para imponer su propia dictadura religiosa.

Para liberar a la población, la Iglesia de la Nueva Era ha propagado un virus que rompe el chip y hace «despertar» a los ciudadanos controlados por Utopía. Y, aunque pueda parecer lo contrario, no lo hacen por el bien de la gente, es la forma que tiene la Iglesia de generar el caos y poner en problemas la estabilidad del dominio de Eurocorp. A los individuos liberados del chip se les conoce como «Unguided». Son un grupo extremadamente agresivo contra el sistema debido al shock de descubrir la cruda realidad. Impredecibles y anárquicos, atacan a cualquiera que se ponga por delante, incluidos a sus libertadores. 

Para completar el ecosistema de Syndicate Wars hay que mencionar a la policía y al ejército. Dos entidades bajo el control de Eurocorp, pero con potestad para atacar a cualquiera de las dos facciones si no cumplimos las normas. La Policía puede atacarnos si nos ve con las armas desenfundadas o si generamos algún altercado. Por su parte, la agresividad del ejército tiene más que ver con la territorialidad. Entrar en zonas restringidas o acercarse a objetivos protegidos nos va a hacer tener que enfrentarnos a ellos.


Gestión de recursos y desarrollo de equipamiento

Uno de los apartados que hace atractivo a Syndicate Wars es su sistema de gestión de recursos. Es sencillo, pero aporta profundidad a la acción. En los intermedios de las misiones podemos asignar fondos a la investigación de armamento, equipo y mejoras para nuestros agentes. La forma de conseguir de dinero es un poco caótica. No hay un sistema para generar ingresos, tenemos que conseguirlo recogiéndolo en misiones determinadas, lo que limita mucho el sistema y nos obliga a gestionar hacia donde queremos dirigir nuestras investigaciones. Hay una segunda vía de ingresos que es vender el equipo que recogemos de los enemigos, pero es una forma muy residual debido a que no podemos acumular demasiados items en el inventario de los agentes. Según la cantidad de dinero que asignemos a las investigaciones, tardará más o menos tiempo su desarrollo.

El desarrollo de equipamiento es vital para el el devenir del juego, ya que la cosa se va a ir complicando y vamos a necesitar de todas las ayudas posibles para llevar a cabo las misiones. Las modestas Uzis con las que comenzamos el juego se van a quedar cortas al poco de empezar, así que tendremos que desarrollar nuevo armamento para enfrentarnos a una amenaza cada vez mayor. Como comentaba antes, los fondos son limitados, así que tendremos que elegir el tipo de armamento que vamos a utilizar. Esto va a influir directamente en nuestro forma de juego y en la estrategia, ya que cada tipo de arma nos va a dar unas prestaciones muy diferentes. También añade una capa de re-jugabilidad, pudiendo volver a jugar la campaña con un itinerario de investigación diferente. Hay que añadir que muchas armas las podemos conseguir de los enemigos, pero si no las hemos investigado, no podremos comprarlas.

Y como no hay buena distopía ciberpunk sin mejoras cibernéticas, Syndicate Wars no se iba a quedar atrás. Dentro del apartado de investigación podemos desarrollar esqueletos cibernéticos que otorgan mejoras a los agentes. Estas mejoras consisten en mayor salud, velocidad y energía. Esta última es necesaria para un mejor desempeño de las armas. Cuanta más energía tengamos, mayor tiempo podemos estar disparando de forma continua.


Eurocorp VS Iglesia de la Nueva Era

Podemos jugar la campaña con cualquiera de las dos facciones. Si elegimos a Eurocorp, tomaremos el papel de ejecutivo de la empresa. Nuestra misión será utilizar a nuestros agentes para mantener la mentira mientras sofocamos revueltas, eliminamos a los traidores y abatimos a efectivos de la Iglesia. Si nos decantamos por la Iglesia de la Nueva Era, nuestro papel como Sumo Sacerdote será acabar con el dominio de Eurocorp mientras provocamos el caos urbano y propagamos el virus. Aunque comparten muchos elementos, el armamento que podemos desarrollar con cada facción es diferente. Mientras que Eurocorp tiende al armamento más preciso como los láseres y los rifles de francotirador, la Iglesia tiene tendencia por armas más experimentales y visualmente terroríficas como el cañón sónico o la pistola de gravedad. Pero, uno de lo elementos que ambas facciones utilizan y que caracteriza al juego es el Persuatron, también conocido como Indoctrinator, dependiendo de si controlas a Eurocorp o a la Iglesia. Es un dispositivo que permite persuadir a ciudadanos para que te sigan ciegamente al combate. Una técnica muy práctica y efectiva que también es muestra del desinterés y la crueldad de ambos bandos hacia la población civil


Gráficos con luces y sombras

Hay que reconocer que sus gráficos nunca fueron su fuerte. Ya se veían regular en su época y no han envejecido especialmente bien. Es una combinación de entorno tridimensional y personajes hechos con sprites en 2D. Una técnica muy habitual en su momento para sortear las limitaciones técnicas del hardware. A su favor hay que decir que recrear una ciudad con polígonos no era tarea fácil en los 90. No podemos pedirle todo. Claramente sacrificó detalles gráficos en los personajes para ganar en fluidez jugable, algo que hoy no es tan fácil de apreciar, pero que en su momento fue todo un acierto. En este sentido hay que destacar que el juego tiene un sistema de explosiones muy espectacular para su época. Algunas armas puede provocar la destrucción de edificios enteros y hay momentos del juego donde presenciamos reacciones en cadena en las que se destruye toda una manzana. Momento en el que se nota una caída de frames incluso con su simpleza gráfica.

Pero más allá de lo comentado, el mayor problema de Syndicate Wars no es la calidad de sus gráficos, sino la vista de cámara. Los edificios nos tapan la acción de manera constante, obligándonos a tener una mano puesta en las teclas de rotación de la cámara para encontrar un ángulo que nos permita seguir la acción. El inconveniente es que no solo tenemos que planificar los ataques, también debemos predecir qué ángulo de visión va a evitar que un edificio no nos deje ver bien en el momento clave del combate.



Imagen cabecera: Wallpaper inspirado en la carátula de Syndicate Wars de Bullfrog extraído de GOG.com