Desde hace unos años, un nuevo concepto parece haber desembarcado en el mundo de lo videojuegos. Hablo del demake, un término que hace referencia a una filosofía que tiene mucho que ver con los juegos retro.



¿Qué demonios es un demake?

Todos sabemos lo que es un remake. Generalmente aplica a videojuegos o películas y consiste en volver a realizar las obras con tecnología moderna y nuevos actores. En el caso de los videojuegos suele venir acompañado de mejoras gráficas, actualización de las mecánicas y adaptación a las resolución y proporciones de las pantallas actuales. Es decir, trasladar un clásico a los estándares técnicos y jugables actuales para que pueda volver a comercializarse para el gran público. Un demake es todo lo contrario. Aplicado al gaming consiste en hacer una versión retro de un juego moderno con las restricciones técnicas que ello implica. Lo que puede significar un cambio drástico en las mecánicas, menor resolución gráfica, recurrir al pixel art e incluso saltar del 3D al 2D. Todo para que el juego parezca estrenado en otra época. Así que es común que nos encontremos juegos recientes como si hubieran salido para consolas como Super Nintendo o PlayStation 1, por poner unos ejemplos.


Historia y origen

Aunque hoy en día son más visibles gracias a las redes sociales, no son un fenómeno nuevo. Empezaron a gestarse en los 80 y los 90 con los rom hacks de consolas de la época. Algunos programadores realizaban versiones de juegos en consolas de menor potencia, ya fuera por hobby o como homenaje a sus juegos preferidos. Años más tarde, la llegada de motores como Unity o Godot, popularizaron la programación, permitiendo la creación de juegos con menor necesidad de conocimientos técnicos. El auge de la programación y las comunidades y foros de desarrollo indie convirtieron el concepto en un fenómeno global.



¿Por qué querría alguien jugar a una versión «degradada»?

Hay que aclarar que un demake no es un estrictamente un downgrade, es una reinterpretación. El downgrade suele hacerse por necesidad, por falta de recursos técnicos reales. El demake se hace de forma deliberada para conseguir un propósito. No están principalmente pensados para ser jugados, sino como una forma de expresión artística de quien los desarrolla. Utilizan la limitación técnica como leit motiv creativo, por lo que acaban siendo un «Cómo sería» ese juego si se hubiera lanzado para una consola antigua. Es una obra dirigida específicamente a los fans del juego y la gracia está en que puedan reconocerlo y disfrutarlo a pesar de esas limitaciones técnicas autoimpuestas. El demake es también una forma de crítica a la actual industria del videojuego y su tendencia al hiperrealismo. Lejos del Ray Tracing, las texturas super detalladas, las resoluciones 4K y las tarjetas gráficas a precio de riñón, los demakes vienen a cuestionar la tecnología como elemento indispensable para que un juego sea disfrutable.


¿Por qué no se comercializan los demakes?

Generalmente no se comercializan por un simple motivo: las licencias. A los grandes estudios no les interesa mucho lanzar versiones lite de sus grandes éxitos porque no les suponen un verdadero negocio. Los demakes suelen ser hechos por fans y sus creaciones se quedan como una creación artística sin ánimo de lucro, o que les sirve como portfolio de sus habilidades. De hecho, muchos demakes ni siquiera son jugables. A veces son demos técnicas o incluso falsos trailers o animaciones para mostrar como podría haber sido el juego en el pasado. Una simple ilusión para jugadores curiosos.