Al mirar al pasado, resulta evidente que los juegos de los 80 y los 90 resultaban mucho más difíciles que los actuales. Jugar suponía un reto que ponía a prueba tu habilidad y tu paciencia. Morir una y otra vez formaba parte de la experiencia.
Su dificultad tiene una explicación que no responde a un único motivo, sino a una serie de factores propios de su contexto histórico. Los comienzos de los videojuegos estuvieron muy marcados por las limitaciones de hardware. Las ideas y las historías que se querían contar siempre chocaron con lo que la tecnología podía mostrar en pantalla. Esto y otros factores influyeron en su dificultad.
la dificultad como forma de alargar los juegos
En sus comienzos, los videojuegos eran considerados un entretenimiento infantil. Las consolas eran juguetes comprados por padres. Si eras un niño en los 90, los videojuegos te llegaban con cuentagotas por su alto precio. Esto significaba que los juegos tenían que ofrecer entretenimiento durante meses, hasta que te llegase uno nuevo por Navidades o cumpleaños. Un juego que te pasabas en dos tardes era un mal negocio. En este sentido, la dificultad servía como forma de alargarlo. No haberlo superado era una forma de mantener vivo el interés.
¿guardar partida? no va a poder ser
Las limitaciones técnicas tuvieron un papel importante en la forma en la que se jugaba. En los juegos antiguos no se podía guardar partidas, salvo en géneros específicos como RPG o simuladores deportivos donde se precisaba por su duración. La razón tiene que ver con alto coste de las memorias de almacenamiento. Para ahorrar costes, las antiguas consolas no disponían de ella. En aquellos juegos que sí permitían el guardado, era porque incluían una pequeña memoria en el propio cartucho. No poder guardar partida hacía inviable que los juegos fueran demasiado largos, así que la dificultad también se utilizaba en este caso para compensar su duración.
LA DIFICULTAD COMO SEÑA DE IDENTIDAD
los que van a morir, te saludan
Morir en videojuego era parte de la experiencia. «Solo me queda una vida» era una de las frases más escuchadas al jugar delante de una pantalla. Aquí algunos ejemplos representativos de los juegos más difíciles.
battletoads
Battletoads es considerado uno de los videojuegos más difíciles que existe. Se caracteriza por no tener una curva de dificultad gradual. Cada fase representa un desafío distinto con mecánicas diferentes.
ghouls'n ghosts
Ghouls’n Ghosts tenía una dificultad terrible. En su versión arcade se adaptaba al jugador en tiempo real. Esta aumentaba de forma gradual cuanto más tiempo pasara sin morir. La descripción gráfica de tragamonedas.
contra
Muerte por un solo disparo, multitud de balas, ritmo frenético y jefes impredecibles. Contra no solo necesitaba reflejos y habilidad, también requería memorizar los patrones de tus enemigos para completarlo.
el rey león
El Rey León tenía una dificultad extrema como parte de una estrategia de venta de Disney. Buscaba desincentivar el alquiler al no ser posible completarlo en pocos días, obligando al jugador a comprarlo.
la influencia de los arcades
El caso de los arcades es el más evidente. Los salones recreativos eran un modelo de negocio que se basaba en pagar por cada partida. Fallar significaba volver a meter monedas, por lo que la dificultad debía estar ponderada. Por una parte, los juegos tenían que ser lo suficientemente difíciles para no ser terminados en la primera partida. Por otra, la dificultad debía ser gradual y dar la impresión de ser justa y asequible. De esta forma se incentivaba que el jugador quisiera seguir, asumiéndolo como un reto. Muchos de los juegos arcade tuvieron su versión en consolas, por lo que esta filosofía se trasladó también a los dispositivos domésticos.
Foto: George Becker | Pexels
la cultura del reto
A finales de los 80 los 90, la industria del videojuego estaba dominada por Japón. La filosofía japonesa influyó en la jugabilidad, dando valor al aprendizaje y la disciplina. Se premiaba la memorización de patrones y la perfecta ejecución de timings, lo que significaba que, en muchos juegos, no fuera posible pasarlos a la primera. No solo era una cuestión de habilidad, te obligaban a mejorar a base de repetición.
Plantear los juegos como un reto se percibía como una forma de respetar al jugador. La idea es que fueran desafiantes pero justos. Completar los juegos era motivo de orgullo y de prestigio social frente a amigos que no habían podido hacerlo.
NUEVOS TIEMPOS, NUEVA FILOSOFÍA
La llegada de nuevo hardware expandió las posibilidades de los videojuegos. Sin las limitaciones técnicas, los desarrolladores tuvieron rienda suelta para implementar nuevas mecánicas y gráficos. Todos estos cambios orientaron a convertir el videojuego en un medio más narrativo y visual, donde la dificultad podía ser una barrera que dificultase la inmersión. El reto pasó a un segundo plano en favor de un formato más cinematográfico.
EL RETORNO A LOS ORÍGENES
En la actualidad, hay una corriente de jugadores que demanda mayor dificultad. Juegos como Dark Souls o Bloodborne despertaron una tendencia que parecía haberse perdido, pero que ha vuelto en los conocidos como «Soulslike» y multitud de juegos indie que priman el reto sobre la narrativa. También han despuntado los ‘Roguelike’, como Everspace o Hades, donde la muerte forma parte de la narrativa, ya que se necesita morir constantemente para que la trama transcurra.



