Los juegos indie llevan unos años entre nosotros y, definitivamente, llegaron para quedarse. Son una parte importante del mercado y su industria genera cantidad de títulos que son un éxito de crítica y ventas.


¿Qué hace indie a un juego?

Básicamente, es un juego realizado por desarrolladores independientes (de ahí el “indie”) sin ayuda económica de las distribuidoras, incluso algunos están programados por una sola persona. Estrictamente hablando, el termino indie no corresponde a un género de videojuegos, sino a su forma de financiación y desarrollo. No obstante, la falta de recursos suele conllevar una simpleza gráfica mucho mayor que los triple A, popularizándose estilos como el pixel art o el low poly. Además, los desarrolladores tienen mayor libertad creativa, dando como resultado juegos con mecánicas peculiares e innovadoras En este sentido sí que se podría hablar de los juegos indie como un tipo de estética o gameplay particular que los diferencia de las grandes producciones.

Sin embargo, el significado del término indie se ha ido diluyendo debido a frecuentes compras de estudios indie por parte de grandes compañías. Minecraft era un juego indie adquirido por Microsoft, mientras que Epic Games hizo lo propio con Rocket League. Incluso hay casos como el de Media Molecule, que fue adquirido por Sony y lo mantuvo como estudio “indie”. Sin contar con la publicidad que hizo Sony a No Man’s Sky a pesar de provenir de un estudio independiente; o el caso de Campo Santo, una desarrolladora considerada indie que estaba formada por doce programadores que procedían de grandes compañías. Esto son solo algunos ejemplos que nos sirven para ver que la línea que separa a un indie del resto es bastante difusa y se ha convertido en muchos casos en una etiqueta para atraer a un público que busca nuevas experiencias fuera de los triple A.


¿Por qué tienen éxito los juegos indie?


A priori puede parecer contradictorio que juegos sencillos, desarrollados por modestas compañías o solitarios programadores puedan destacar en un mercado en el que conviven con producciones de millones de dólares, pero así ocurre. Los juegos indie son muy populares, hasta el punto que han llegado tener sus propias categorías de premios. Su éxito no puede explicarse con un único motivo, es algo que se ha ido abriendo camino a lo largo de más de una década debido a diferentes circunstancias que han hecho posible su proliferación y su aceptación por parte del público.

Facilidad de desarrollo y distribución

Uno de los motivos principales es técnico. Para los antiguos desarrolladores independientes, la distribución era prácticamente una quimera porque tenía que ser física, con todos los costes que eso conllevaba. Con la llegada de Internet se convirtió en algo tan sencillo como subirlo a una página web o una plataforma como Steam. A esto hay que sumarle el acceso a motores gráficos como Godot, Unity, Bitsy, o Pico8, entre muchos otros, que facilitan la creación de videojuegos, siendo menos necesario el conocimiento de códigos. La barrera de entrada se hizo mucho más pequeña y provocó la proliferación masiva de juegos creados por desarrolladores que estaban empezando o que ya tenían experiencia pero no querían depender de las condiciones de una distribuidora.

La fatiga de los triple A

Creo que no exagero si digo que la industria lleva estancada más de una década en cuanto a innovaciones se refiere. Los saltos gráficos entre generaciones son cada vez menos evidentes y las mecánicas y géneros se vienen repitiendo en los grandes lanzamientos sin que parezca que haya visos de cambio. Las grandes compañías invierten mucho dinero en desarrollo y aseguran el tiro apostando por un puñado de géneros que saben que funcionan: shooters, sandbox, simuladores deportivos, estrategia, etc. La industria sigue funcionando, pero salvo excepciones, los nuevos títulos se reciben con menos expectación que antaño.

Así que en este sentido, los juegos indie suponen un soplo de aire fresco, porque al no estar tan condicionados por el éxito comercial (muchos de ellos están hechos por hobby), se pueden permitir el lujo de experimentar y crear juegos con dinámicas totalmente distintas. O recuperar géneros olvidados como los beat’em up, metroidvania o aventuras gráficas. Los jugadores cansados de las mismas mecánicas de siempre buscan en los indies algo nuevo que experimentar.

El Factor Nostalgia

Curiosamente, el mercado indie ha servido para explotar el factor retro. Gracias a los comentados motores de desarrollo, es relativamente sencillo crear juegos con estética retro. Existe también una corriente de jugadores, que echan de menos la elevada dificultad de los videojuegos de los años 90 y anteriores. Con el avance de los motores gráficos, los videojuegos han ido bajando su dificultad para centrarse en la espectacularidad, convirtiéndose prácticamente en una película interactiva, en la que cada vez se le da más importancia al guion y a la toma de decisiones durante el desarrollo del juego; así que una excesiva dificultad podría desconectar al jugador de la historia. Sin embargo, los juegos indie no pueden competir en espectacularidad por falta de presupuesto, así que muchos desarrolladores independientes están recuperando el antiguo espíritu de los videojuegos, donde se pone a prueba la pericia y la habilidad del jugador; y también la paciencia, porque muchos han vuelto al concepto de tener que empezar desde el principio cuando te matan, e incluso algunos se han olvidado de la opción de guardar partidas. De ahí que se haya recuperado la estética pixelada de los videojuegos de forma intencionada.